Retos de prueba de sabores

Formatos con una regla que los hace más difíciles: un bocado por plato, un límite de tiempo o un mes con un plato por semana.

Un reto es una prueba de sabores con una regla que no se puede torcer a mitad de camino. Esa regla es lo que hace comparables las notas y guardable el resultado.

Estos son los formatos largos: una noche que se convierte en ruta, una eliminatoria que dura semanas o una hoja que sigue a un mismo plato toda la temporada.

13 ideas para esta semana

Diez platos, una ciudad

Qué poner: Una ruta de diez platos por una ciudad, acordada antes de salir de casa.

Cómo hacerlo: Puntúa cada parada con las mismas cuatro líneas y escribe la hoja antes de caminar a la siguiente.

Qué puntuar: La mejor parada del día y la diferencia entre la primera y la última.

Veredicto de un bocado

Qué poner: Diez platos, servidos de uno en uno y con un solo bocado de cada uno.

Cómo hacerlo: Escribe cada nota antes de que llegue el plato siguiente y no pruebes dos veces.

Qué puntuar: Cómo se comparan las notas de un bocado con los platos que ya conoces bien.

Reto de temperaturas

Qué poner: El mismo plato servido caliente, templado y frío, de la misma tanda.

Cómo hacerlo: Prueba en ese orden y puntúa cada temperatura en una línea nueva.

Qué puntuar: A qué temperatura está el sabor en su mejor momento y cuánto baja la nota.

Eliminatoria por regiones

Qué poner: Dieciséis platos de lugares distintos, emparejados en un torneo.

Cómo hacerlo: Dos platos por ronda y un ganador, a lo largo de las noches que hagan falta.

Qué puntuar: El ganador del cuadro y el plato que eliminó al que esperabas que ganara.

Un presupuesto, cinco platos

Qué poner: Un presupuesto fijo para toda la prueba, acordado y apartado antes de la primera parada.

Cómo hacerlo: Todos los platos salen del mismo dinero y el cambio cuenta como parte del resultado.

Qué puntuar: El sabor, la textura y hasta dónde llegó el dinero al final del día.

Escalera de picantes

Qué poner: Cinco platos, cada uno un escalón más picante que el anterior, en una mesa.

Cómo hacerlo: Sube la escalera en orden y para en el escalón que todavía se disfruta.

Qué puntuar: El picante, el sabor y el escalón más alto que volverías a cocinar.

Reto solo de texturas

Qué poner: Cuatro platos probados con los ojos cerrados, un bocado de cada uno.

Cómo hacerlo: Puntúa primero la textura, después abre los ojos y puntúa el sabor.

Qué puntuar: Qué plato cambió de nota cuando la mesa pudo verlo.

Un plato, cinco versiones

Qué poner: Un plato cocinado de cinco maneras en cinco días, con un cambio por día: tiempo, sal, picante, grasa o salsa.

Cómo hacerlo: Puntúa cada versión la misma tarde, con la misma hoja y las mismas personas.

Qué puntuar: Qué cambio único movió más la nota.

Prueba de mercado

Qué poner: Cinco ingredientes de un mercado, al menos uno que no hayas cocinado nunca.

Cómo hacerlo: Cocínalos de forma sencilla y prueba en el orden en que los compraste.

Qué puntuar: El sabor, la textura y si lo volverías a comprar a propósito.

Cena con los ojos tapados

Qué poner: Tres platos, servidos y numerados, con todas las etiquetas escondidas.

Cómo hacerlo: Puntúa cada plato en la misma hoja, escribiendo antes de que llegue el siguiente.

Qué puntuar: El orden de los platos y en qué puesto acabó el postre.

La receta de casa, a examen

Qué poner: Una receta familiar cocinada dos veces: la original y tu propia versión.

Cómo hacerlo: Sirve las dos en platos numerados y deja que la mesa las puntúe.

Qué puntuar: Qué versión gana en sabor y cuál gana en esfuerzo.

Desempate para dos

Qué poner: Dos catadores, tres muestras cada uno y una hoja compartida.

Cómo hacerlo: Probad por separado, intercambiad las muestras y haced una segunda ronda.

Qué puntuar: La muestra que los dos pusisteis primera, que es la que vale la pena comprar otra vez.

La hoja de treinta días

Qué poner: Un plato nuevo por semana durante un mes, puntuado con las mismas cuatro líneas.

Cómo hacerlo: Guarda todas las hojas en una carpeta, con la fecha y el sitio escritos arriba.

Qué puntuar: El plato del mes y el patrón que aparece en tus propias notas.

Cómo puntuarlo

Puntúa todas las ideas con las mismas cuatro líneas: sabor, textura, relación calidad-precio y si repetirías, cada una sobre diez. Escribe el número antes de que la mesa empiece a hablar, porque la primera nota es la sincera. Si todas las muestras cuestan lo mismo, quita la relación calidad-precio y puntúa sobre treinta.

Abrir la hoja de puntuación

Convierte una idea en una prueba de sabores

El cuestionario averigua qué ciudad come como tú y el planificador convierte cualquier ciudad en una ruta de platos con lo que hay que juzgar en cada parada.

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Preguntas frecuentes

¿Hace falta un grupo para estos retos?

No. La mitad funcionan solo o en pareja, y una carpeta de hojas de una sola persona es la versión que más gente mantiene.

¿Cómo mantengo un reto justo si las muestras cuestan cosas distintas?

Puntúa la relación calidad-precio aparte del sabor y la textura, así un plato caro puede ganar en gusto y perder en el total.

¿Cuál es un buen primer reto?

El veredicto de un bocado con diez platos en una sentada, o un plato cocinado de cinco maneras a lo largo de una semana. Los dos caben en una semana normal.

¿Puede un reto funcionar sin fecha límite?

Una eliminatoria necesita un final o no termina nunca. Ponle fecha a la última cata antes de empezar.

¿Qué hago con las hojas después?

Guárdalas con la fecha y la ciudad arriba. Un año de hojas te dice qué te gusta de verdad, y eso no te lo da ninguna reseña.