Diez platos, una ciudad
Qué poner: Una ruta de diez platos por una ciudad, acordada antes de salir de casa.
Cómo hacerlo: Puntúa cada parada con las mismas cuatro líneas y escribe la hoja antes de caminar a la siguiente.
Qué puntuar: La mejor parada del día y la diferencia entre la primera y la última.
Veredicto de un bocado
Qué poner: Diez platos, servidos de uno en uno y con un solo bocado de cada uno.
Cómo hacerlo: Escribe cada nota antes de que llegue el plato siguiente y no pruebes dos veces.
Qué puntuar: Cómo se comparan las notas de un bocado con los platos que ya conoces bien.
Reto de temperaturas
Qué poner: El mismo plato servido caliente, templado y frío, de la misma tanda.
Cómo hacerlo: Prueba en ese orden y puntúa cada temperatura en una línea nueva.
Qué puntuar: A qué temperatura está el sabor en su mejor momento y cuánto baja la nota.
Eliminatoria por regiones
Qué poner: Dieciséis platos de lugares distintos, emparejados en un torneo.
Cómo hacerlo: Dos platos por ronda y un ganador, a lo largo de las noches que hagan falta.
Qué puntuar: El ganador del cuadro y el plato que eliminó al que esperabas que ganara.
Un presupuesto, cinco platos
Qué poner: Un presupuesto fijo para toda la prueba, acordado y apartado antes de la primera parada.
Cómo hacerlo: Todos los platos salen del mismo dinero y el cambio cuenta como parte del resultado.
Qué puntuar: El sabor, la textura y hasta dónde llegó el dinero al final del día.
Escalera de picantes
Qué poner: Cinco platos, cada uno un escalón más picante que el anterior, en una mesa.
Cómo hacerlo: Sube la escalera en orden y para en el escalón que todavía se disfruta.
Qué puntuar: El picante, el sabor y el escalón más alto que volverías a cocinar.
Reto solo de texturas
Qué poner: Cuatro platos probados con los ojos cerrados, un bocado de cada uno.
Cómo hacerlo: Puntúa primero la textura, después abre los ojos y puntúa el sabor.
Qué puntuar: Qué plato cambió de nota cuando la mesa pudo verlo.
Un plato, cinco versiones
Qué poner: Un plato cocinado de cinco maneras en cinco días, con un cambio por día: tiempo, sal, picante, grasa o salsa.
Cómo hacerlo: Puntúa cada versión la misma tarde, con la misma hoja y las mismas personas.
Qué puntuar: Qué cambio único movió más la nota.
Prueba de mercado
Qué poner: Cinco ingredientes de un mercado, al menos uno que no hayas cocinado nunca.
Cómo hacerlo: Cocínalos de forma sencilla y prueba en el orden en que los compraste.
Qué puntuar: El sabor, la textura y si lo volverías a comprar a propósito.
Cena con los ojos tapados
Qué poner: Tres platos, servidos y numerados, con todas las etiquetas escondidas.
Cómo hacerlo: Puntúa cada plato en la misma hoja, escribiendo antes de que llegue el siguiente.
Qué puntuar: El orden de los platos y en qué puesto acabó el postre.
La receta de casa, a examen
Qué poner: Una receta familiar cocinada dos veces: la original y tu propia versión.
Cómo hacerlo: Sirve las dos en platos numerados y deja que la mesa las puntúe.
Qué puntuar: Qué versión gana en sabor y cuál gana en esfuerzo.
Desempate para dos
Qué poner: Dos catadores, tres muestras cada uno y una hoja compartida.
Cómo hacerlo: Probad por separado, intercambiad las muestras y haced una segunda ronda.
Qué puntuar: La muestra que los dos pusisteis primera, que es la que vale la pena comprar otra vez.
La hoja de treinta días
Qué poner: Un plato nuevo por semana durante un mes, puntuado con las mismas cuatro líneas.
Cómo hacerlo: Guarda todas las hojas en una carpeta, con la fecha y el sitio escritos arriba.
Qué puntuar: El plato del mes y el patrón que aparece en tus propias notas.